miércoles, 6 de enero de 2016

La máquina de follar, Charles Bukowski.

La máquina de follar


Título: La máquina de follar.
Autor: Charles Bukowski.
Editorial: Anagrama

Sinopsis: Veintidós relatos en los que sus protagonistas son unos perdedores borrachos y sin rumbo.
“Bueno, quizás sea cuestión de épocas. Tal como está la poesía (y esto incluye a un tal Charles Bukowski), Sencillamente, en esta época no tenemos arietes, faltan los innovadores audaces, los hombres, los dioses, los grandes muchachos, que podrían levantarnos de la cama de un golpe o mantenernos en movimiento en el infernal  pozo oscuro de fábricas y calles.”





Mi parecer: 

Es un libro espectacular, pero sí que tiene un lenguaje fuerte y soez si no están acostumbrados a este tipo de lecturas mejor no lo lean, el autor sin dudad nos quiere hacer ver las cosas tal y como son, no tiene miedo de mostrarnos esos aspectos del mundo que sabemos que existen pero que no aceptamos en su totalidad, no tiene miedo de escribir para expandir mentes y nos lleva más allá de lo que creemos posible. 



Yo decidí leer este libro ya que me llamo la atención su nombre, me pregunte que encontraría en él y entonces empecé a leer y leer, al principio el libro hace honor a su nombre, así como nosotros hacemos honor a las páginas de este libro, sí, nosotros los seres humanos. Sin duda alguna el libro no trata de sexo duro y ya, este libro es mucho más que eso, en él encontré tantos temas, tantas verdades develadas. Bukowski es un poeta esplendoroso cosa que se ve en estas páginas llenas saber y tristeza, por que al final eso es a lo que nos conduce el saber, a la tristeza, por eso es que nos negamos a ver lo que en realidad es el mundo, este libro te trae un mundo sin secretos, aquí veras las cosas tal y como son.



Oh! Bukowski, Bukwoski, no me decepcionaste en lo absoluto, te seguiré leyendo y me seguiré encontrando entre tus letras.

Bukowski lloró cuando Judy Garland cantó en la Filarmónica de Nueva York, Bukowski  lloró cuando Shirley Temple cantó «I got animal crackers in my soup»;  Bukowski lloró en pensionzuchas baratas, Bukowski  no sabe vestir, Bukowski no sabe hablar, a Bukowski le asustan las mujeres, Bukowski no aguanta nada bebiendo, Bukowski está lleno de miedo, y odia diccionarios, monjas, monedas, autobuses, iglesias, los bancos del parque, las arañas, las moscas, las pulgas, los freaks; Bukowski no fue a la guerra. Bukowski  es viejo, Bukowski  lleva cuarenta y cinco años sin soltar una cometa; si Bukowski  fuese un mono, le expulsarían de la tribu... Tan preocupado está mi amigo por desgajar de mis huesos la carne de mi alma que apenas parece pensar en su propia existencia.















No hay comentarios:

Publicar un comentario